lunes 9 de noviembre de 2009

PENSAR EN BAHADUR (o el ojo de la mente)

Reescritura de Mirad hacia Domsaar de
Leónidas Lamborghini



Pensar en Bahadur.
Pensar en su última muerte. Pensarlo muriendo,
allí, en el aire flotando.
Pensarlo a él
tan ficticio como real
bajo ese sol en éxtasis
Pensar
en esa piel sin signos vitales.
Pensar en Bahadur.
Es más polvo que el polvo, no sabe lo que es frío ni
calor, no respira el aire del mundo.
Pensar en él.
Imperturbable, más si
se quiere concentrado en
el único punto de la realidad.
(muchos vienen a Bahadur)
viajando muchos vienen (¿a qué?), ha conocer con certeza
lo que desde la eternidad ya conocen.
Pensar en él,
yendo entre la muerte
y la energía,
caminando sobre los infinitos ojos que hay a lo largo del tiempo,
levantando con sus manos el polvo cósmico, hacia arriba
y hacia abajo

Pensar en Bahadur,
portentoso,
sólo él sabe lo que significa ver la vastedad
de lo que ha dejado de emitir color.
Desnudo su torso, permanece en su estado supremo, tal vez
dormido en el interior de un delirio. Ese tórax apenas se
expande y se contrae al límite de la agonía.
Pensar en Bahadur
su boca entreabierta
llena de mariposas.
Pensar en esos pájaros
que salen de su cabello, allí,
tan absoluto
en la sequedad del aire, en el polvo seco. Pensar en él que no necesita del agua, que es un estado de la luz, porque él es la luz.

Pensarlo
(ensimismado en su mente)
“- A pesar de tu silencio
te llamamos nuestro secreto,
te seguimos adorando
en estado celestial”
Cientos de vocecitas revolotean alrededor de Bahadur. Piensan en él. han venido con las polillas ciegas a cumplir una misión. Enjambres de vocecitas mentales desde el bosque siguiendo a las mariposas del agua (y ellas eran las mariposas del agua), siguiendo a las orugas del éter (y ellas eran las orugas del éter).

Pensar, ahora nuevamente en Bahadur:
Sentado en sus piernas, en posición de loto, junto a un árbol histórico
a la espera de la señal cósmica de la partida, momentos
de una viaje que nunca empezó.
Pensar en él,
en su juventud milenaria
bajo las estrellas.
Pensar en él: se trata del último hilo de oro del Reino.
Pensar en Bahadur.
Pensarlo: casi desnudo,
contemplando el cosmos, la realidad
en dos mitades:
lo infinito y lo que no existe.
Pensar,
pensar en Bahadur,
y mirar esa serpiente a su lado
acercándosele una y otra vez. Avanza,
se enrosca preparada para morder
como para decir algo.
Pensar en él
y en la serpiente que ha seguido aproximándose
hacia el sol de las cinco flores.
Pensar en Bahadur,
en sus atributos,
en su abandono anticipándose
a su propia inmortalidad.
Pensar en él
nada le preocupa,
es cierto:
pensar.
Las polillas son ciegas
las mariposas del agua
las orugas del éter,
ahora se hacen sentir
en mi mente.
Pensar en Bahadur:
Meditar su aceleración
de pensamiento.
Pensar en él, ahora en sus señales.
No hay más que pensar: pensar en él.
Pensar
en el ojo de fuego
colgado del cosmos,
una verdad.
¿Qué verdad? Pensar:
- La verdad de la mente
porque lo que no es mental
no es verdad.
Pensar en el cielo azul:
aguardando impaciente
a las moscas,
las moscas
penetradas por el sol, preñadas por el sol, revoloteando alrededor de la cabeza de Bahadur. Atentas a chupar con su trompa la piel de Bahadur. Dispuestas a saborear la eternidad.

Pensar.
Remolinos de tiempo, de conciencia
giran y giran como esporas
que giran y giran hasta
que fecundan el ojo de la mente, ya.

Pensar,
pensar en Bahadur.
Voces que cantan, resuenan en la boca,
danza de signos vitales, se toman las manos.


Pensar en el ojo de Bahadur, su ojo que está abierto al infinito, (estamos todos en el ojo/ allí)
él puede vernos, nos reconoce: pupila jubilosa.
Un instante y ya se ha movido.
Pensar en él.

Pensar
en las cinco flores
permanecen
en sí
como si perfumaran
una nueva realidad

Pensar. Pensar en él.
“Todo listo
para el arranque”

Pensar en el camino.
Pensar en los campos,
en los valles.

Pensar: ni los lobos, ni los
escarabajos, ni las golondrinas, ni
las anguilas, ni las arañas,
ni nada: sólo las polillas ciegas.

Pensar en Bahadur.
Sus dedos se estiran, levanta lentamente un párpado.
Las vocecitas huyen espantadas.
Pensar en Bahadur.
Degusta el aire.

Pensar en los estados de la mente,
en los caminos, en los campos,
en los valles de la mente.

Pensar en Bahadur.
En su boca
por donde sale una palabra,
un ensayo de palabra

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Ciudad de México, 9 de noviembre de 2009.