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Lo que encuentro son retazos de lecturas en retazos de libros escritos en retazos con retazos de palabra acumuladas en retazos de mi vida.·
Vuelvo a escribir después de un largo tiempo. Me siento inseguro y no se me ocurre nada más que acotar los marcos de referencia hasta despojar al poema de un algo.·
Como si se tratase de un sueño, imágenes sin comienzo ni fin, pura alteración.·
Trabajar la oscuridad o la lucha entre el blanco de la página y la luz del sol que cae sobre ella. Un círculo sobre un rectángulo imprimiendo la mirada de un ángel.·
Escribo. Reescribo. Transescribo. No se puede evitar, el tiempo es lenguaje. Palabras arrojadas del cielo de la mente. Escribo con los ojos cerrados, al olvidarme del mundo, desde la muerte en vida. Afuera de mi mente no hay palabras, pura visión.·
Olvidarse de todo. La realidad finge no hacerlo. Me río de todo lo que en mi vida ya no existe.·
El autor se escribe (con la muerte)·
Repetir hasta olvidarse. Allí el lenguaje se multiplica en su aparición.·
Acumular todo lo que se ha olvidado. Suprimir y hacer necesario lo que quedó de una línea, de una línea imaginaria.·
La imaginación es el tercer ojo, escribir esto es ponerle música a este sueño.·
Escribo este libro en medio de un largo viaje que es una larga noche; todo lo visto ha desaparecido y ese es el chiste. Ver estas palabras no es leerlas. Un acertijo en bitácora.·
La página siguiente es una página invisible.·
Sólo saben leer quienes no acumulan nada.·
Un libro solamente existe para destruirse a sí mismo. Todo génesis es un apocalipsis, toda oscuridad es luz en una oscuridad mayor. La instantánea de un cambio es la eternidad. ¿Por qué escribir?: sólo sé decir que todo lo que se fue nunca existió.·
Una palabra está compuesta por las letras de otras cientos de palabras. Esquivar, equivocar. Una atmósfera es mediocre si quiere perpetuarse en los siglos propios y ajenos.·
Un instante. Eso es.·
El libro mira a sus lectores, los tolera, los soporta.·
Una biblioteca quemada, arde. Sigue su instinto de destrucción.·
Del paisaje natural fijarse en las rocas. Seguirán allí rumbo a su propio silencio.·
La ciudad está tranquila después del día de muertos. Un árbol se mueve más que toda ella. Se oye a lo lejos el silencio y acá la voz de un sueño que exclama: “Mi mente fue arrasada por un huracán de poemas”.·
Dos versiones: Ficción o muerte. 1: Desaparición de algo que nunca existió y 2: Desaparición de algo que siempre existió. La destrucción es una forma fascinada de escribir. Un deseo secreto respecto a lo estúpido de la vida.·
Insisto en escribir a equivocarme. Pienso en los cazadores y recolectores. ¿Quién inventó el libro? El autor asesina lo que no es suyo y guarda lo que hay de sobra.·
Repugnancia por cierta gente. Escaparme ahora y aquí. Fugitivo se es cuando la vida te ama.·
No estoy obsesionado con nada, salvo con mi mente. la escritura es una necesidad de los árboles y de los monos para llegar al cielo, ese es su secreto personal.·
Avanzar en la idea de una escritura neutra. Quiero decir: olvidarse de un hecho, pero esencialmente es estar frente a un misterio que inspira. Es una buena idea, la fiesta debe morir.·
Escribir fuera del tiempo, sin la tentación del presente. Crear es olvidarse de lo humano, como esa sonrisa en la boca de Dios cuando dice que es amor.·
Suponiendo que esto sea un poema, una prueba de que ya no me acuerdo de lo que quería decir. ¿Existe aún?. El work in progress no existe.·
Tratado. Un intento que ya fue. Fascinación. Sólo notas dispersas. Un poema que era otro y no éste, pero el olvido ha escrito esto, la muerte me utiliza.·
Trato de morirme y aparecen más palabras como moscas. Descomposición.Ciudad de México, 3 noviembre de 2009.
(De Debajo de la Lengua, próximamente en Cuarto Propio)
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