Aquí había un poema. Puedo jurarlo.
Hace tiempo estaba, digo
unos siglos antes de la imprenta.
Acaso nunca han perdido un poema
bajo la lluvia, en un armario,
en un bolso rodando por toda la ciudad.
Cuando niño los guardaba en frascos
y salía con ellos a correr por las calles
llenas de centavos y sonrisas de la suerte,
aunque debo admitir que todo lo perdido
tiene un lugar especial esta noche.
Necesitamos una caja fuerte
consígase una menos o más salvaje,
empiece con un par de horas de anticipación,
pues hoy vamos a aprender
a atrapar un poema.
Por eso necesitamos uno vivo
que incluso pueda sacar lágrimas,
pero no se preocupe, son lágrimas artificiales;
tómelo, mire, así. Fíjese en mi ejemplo,
en esta R.
Ándele, así. Ya está. Usted tiene un poema.
Señor lector,
no sé si usted lo sabe, pero
desde que perdí mi poema
he sido un ladrón
de los más insólitos caprichos.
Tiene tiempo que busco una palabra
dime; si te molesta ya no lo hago,
hoy no creo que necesite un poema,
ya, prefiero un chico lampiño que la literatura,
prefiero a los dioses del crepúsculo
que el crepúsculo de los dioses.
Los muchachos que bailan son los mejores
porque huelen a eternidad.
(Me gusta como llevas el ritmo
me gustaría que fueras mi poema)
Lectores y lectoras, con ustedes, la única,
la incomparable, reina de los feos,
su majestad: la poesía.
Tun. Tun. No llores.
No quería ser romántico.
Sólo estoy buscando un poema ¿sí?.
Nadie puede ayudarte
debes escribir en esta página
a la una, a
las dos y a
las...
- Poesía o muerte -
Ciudad de México, 4 de noviembre de 2009.
(Todo el día escribiendo)
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