Reescritura de La invención del mundo de Martín Camps
A Víctor y Francia
Para no tener que escribir yo sueño
como al cerrar los ojos tendido en mi cama,
como al abrirlos en el túnel del metro.
Soñar con la profundidad de que todo no existe
ni siquiera ustedes que ahora me oyen, o creen hacerlo,
mientras yo los contemplo desnudos
y hago memoria de unas fotografías mentales
que perecieron en un incendio también mental.
En el principio, la luz era agua seca
cayendo desde el cielo e iluminando
la sequedad de los desiertos
y los huesos convertidos en leyendas.
Seguiré soñando, creeré en las montañas
de esos mapas en blanco, creeré en esos mares
que son silencio en estado líquido,
creeré en esta mano que escribe bajo mis ojos
que no tienen a donde ir,
lo que significa que están muertos.
Este poema va y viene como la tinta
con que es escrito antes de congelarse bajo la lluvia
o derretirse sobre las piedras mayas
que he soñado en estos momentos
para probar la falta de gravedad de las palabras
aunque nadie haya leído el Popol Vuh en el espacio,
o tal vez sí,
pues es más barato enseñar
que la Tierra es cuadrada
y que las personas de otros países se llaman extranjeros.
La mera neta del planeta es que no
pensando en que la ebriedad no es un estado,
sino un pequeño pueblito donde se inventó el alcohol
y todos sus sinónimos
y donde hay una doble casa que es morada
rodeada de aves que sólo descansan sobre el horizonte
lleno de jirafas que recuerdan,
armadillos que andan en círculos y tigres
que sueñan con la nieve que nunca han visto.
No hay un circo allí, pero sí una mala noche
de ese alguien que duerme en mí mientras escribo
y murmura que le reventarán los ojos
con una espada ardiente y que la maldición egipcia
de la ceguera paulatina se extenderá hasta la eternidad.
La R es un puente,
un intento de llenar el vacío que es la boca del cielo.
[Aquí va la fotografía de un sueño mío]
Por su cercanía con la muerte
ha asimilado la estructura del poema.
1 comentarios:
que lindo
todo se conecta con el espacio de las dimensiones mentales
y las mentes que escriben pero no saben que están haciéndolo
y la fotografía, en suspenso
tq
digamos no a la epidemia del miedo
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