jueves 16 de febrero de 2012

HIPERESPACIO

Se trata de una trilogía de documentales "Hiperespacio". El primero (5 partes) se llama "Sobrevivencia" y explica todo lo que nuestro planeta sortea cada día en el Universo para poder existir. Es terrorífico. Este segundo (5 partes) que adjunto se llama "Vida" y habla sobre lo imposible que era la vida en la tierra y sobre lo posible que es la vida fuera de ella. Es alucinante y emocionante. La tercera parte se llama "Destino" y es desconcertante. Se plantea que la contaminación de nuestro planeta ha sido una cosa buena, ya verán porqué. Es heavy. Y al final un mapa en 3D del universo :')



(1 de 5 de "Sobrevivencia")

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(1 de 5 de "Vida")

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(1 de 5 de "Destino")

lunes 30 de enero de 2012

Introducción. "Tratado Ecosófico".




Nunca imaginé que comenzaría a escribir un libro como éste. Ni siquiera sé muy bien qué estoy escribiendo o hacia dónde van encaminadas estas páginas. No tengo claro si es un libro teórico, de autoayuda, esotérico o programático. Lo tengo en la mente, son ideas y flujos de pensamiento incesante que mientras voy escribiendo se rizomatizan en otras ideas al respecto y debo agregarlas. Lo único que sé a ciencia cierta es que tiene la forma de una espiral donde los temas y sus constantes van entrelazándose como la espiral de Fibonacci. Da vueltas hacia adentro y hacia afuera a la vez. En sentido estricto es un libro con una estructura holística. Cada parte dialoga con el todo. Está lleno de conexiones visibles y audibles. Tiene un ritmo conceptual que yo mismo voy oyendo a medida que lo escribo.

Hace más de diez años comencé a estudiar literatura en la universidad y lo que yo entendía por creación literaria nunca coincidió con lo que me enseñaban. Allá la literatura era la historia de la literatura y el poema era un texto que se explicaba por sí mismo. No existía un rostro, una mano, una noche donde ese poema fue escrito, lo cual me parecía simplemente triste. Daba lo mismo si el escritor estaba en la cárcel o vivía en la miseria, si era homosexual o africano. Sólo se estudiaban las estructuras del texto que por lo demás sólo dialogaban consigo mismas, es decir, con el silencio del lenguaje.

Luego comencé yo mismo una carrera como escritor y también sentí ese desfase entre lo que yo hacía y los otros. No estoy queriendo decir que lo mío era mejor que el resto, de ninguna manera, pero sin duda era diferente y me lo hacían saber cada vez que podían. Escribí mucho pero nunca terminé de sentirme satisfecho. Algo faltaba. Me pregunté varias veces por el origen de la escritura y desde dónde nace a nivel humano esa capacidad. De ese modo llegué a los trabajos de Michel Foucault sobre las tecnologías del yo y las hermenéuticas del sujeto. Luego complementé con los estudios de Gilles Deleuze y Félix Guattari sobre los procesos de subjetivización. Ciertamente todo ese aparato teórico me sirvió para componer unas coordenadas conceptuales sobre las cuales ir construyendo una cosmovisión propia de la creación artística que era lo que yo deseaba hacer.

A medida que fue pasando el tiempo me interesé en los estudios culturales, el arte conceptual, los estudios de género y profundicé un poco más en la teoría postestructuralista y no fue menor el desconcierto al continuar esa sensación de desencaje en mí. Me cuestioné varias veces el modo de entender las producciones culturales humanas, o su representación. Incluso abandoné el doctorado en filosofía mención estética y teoría del arte, pues la misma noción de arte con la que trabajaba me parecía completamente vacía y artificiosa. Sentía que me estaba autoengañando y, lo que es peor, engañando al resto. Era fácil decir sí y hacer un ensayo sobre lo que ellos querían que uno escribiera pero no me sentía bien.

Unos pocos años más tarde tuve la posibilidad de irme a México, donde me acerqué a otro modo de conocimiento popular. De algún modo fue el quiebre con todo lo que entendía por cultura y me di cuenta que los trabajos postestructuralistas sobre la subjetividad trabajaban desde la ‘alta cultura’, es decir, la filosofía, la religión, la economía, el arte y no desde la experiencia misma de una sabiduría que ha sido negada, censurada y aplastada por la ciencia, la religión y la ley como lo son las tradiciones indígenas, el esoterismo, el chamanismo y los oráculos como el Tarot, el I Ching o las runas. Tuve que reordenar mis casillas conceptuales y amalgamar ambos imaginarios, pero lo más sorprendente es que jamás se contradijeron sino que es más, son una misma experiencia que ha tomado caminos distintos. De allí que este libro, Tratado Ecosófico, sea ese viaje desde el Big Bang hasta las futuras ciudades sin gravedad, o desde la educación libre o alternativa hasta una forma de democracia ciudadana. Todo tenía que ver con todo, el Homo Sapiens, la astrología, la autopoiesis, o las interacciones nucleares con el misticismo y las bases nitrogenadas del ADN. El devenir, la Cabala, el Tzolkin con la economía solidaria, el nahual y el hidrógeno.

Me he demorado en hacer este recuento personal de los rebotes que me llevan a escribir este libro pues sí será un viaje intenso por muchos temas, ideas, pensamientos, unos nos parecerán claros y consecuentes, otros más duros de racionalizar, pero lo que más me interesa es que sea una herramienta útil y una pregunta colectiva sobre lo que somos, lo que podemos llegar a ser mediante la Creatividad y una luz en esta noche que estamos viviendo como civilización.


Santiago, 30 de enero, 2012.

miércoles 25 de enero de 2012

martes 17 de enero de 2012

lunes 12 de diciembre de 2011

viernes 2 de diciembre de 2011

O (avance de la tercera y última trilogía)

















Después de La Divina Revelación y Debajo de la Lengua
O concluye Arquitectura de la Mentalidad.