jueves 5 de noviembre de 2009

SOL DE PIEDRA (†)

Reescritura de Piedra de sol de Octavio Paz



Un vidrio de cemento, un árbol de agua
avanzan, retroceden, dan vueltas
y existen:
camino tranquilo
con un párpado que se cierra,
unánime soberanía del cielo
entre el futuro y las ramas caídas,
una mirada que sostiene al sol,
afuera, mundo de luz, vanidad de luz,
color del sonido para un ciego,
un reflejo penetra,

voy sobre mi cuerpo sobre otros cuerpos,
huesos como ruinas
sangre en forma de yedra,
una ciudad me sigue
murallas hechas de pájaros
bajo las nubes detenidas,

los perros beben agua de los sueños,
toda la tarde sombras se despeñan,
una a una se pierden,
se deshacen si se tocan,
busco un rostro, escribo, a solas,
no hay nadie, todo cae,
instantes, recuerdos, días,
piso el tiempo,
piso pensamientos sobre mí,
busco una fecha que sea
mi nacer a la eternidad,

por los alrededores grietas,
columnas cansadas, peñascos manos
como un valle de los muertos
cuelga el vértigo venenoso, tiempo,
flor del relámpago, sal en agosto,
escritura al sol, piedra devorada,
todos los nombres son una sólo cráneo
todos los siglos son una sola noche,
a pulso las letras de desbocan
mientras las ciudades, lo vivido
humilla al horror,

no hay nada, lúgubre bostezo
penetra el instante dentro de sí,
se derrama delirante
vida que indescifrable regresa
en llamas al punto de partida,
hacia el centro con un hacha
fascinante arma gemela de la antorcha,
he olvidado mi nombre, entre los cerdos
se refleja el último sol anegado
de viejas fotos mías:
no hay nadie, cenizas,
pellejo, hoyos y cientos de años
enterrados en una trampa
de la muerte -¿o es al revés:
caer ahí es renacer?
sueño y me sueñan,
son otras nubes, quién fui,
cómo me llamo yo:

¿caminé por esta calle?
ya es tarde, hablando solo,
nombres, plazas, cuartos de hotel,
México, 2009
monumentos arrodillados en la sangre
torres, rascacielos,
huracán de acero y hormigón
para defender la porción de tiempo,
desnudos y enlazados, a la deriva,
ciudades que se vienen de cabeza
en el periódico, mausoleos,
celdas, sepulcros, todo
se transfigura, todo vuela,
cada muerto es nube, cada fosa
es un festín; no hay tiempo,

todo se mueve, y es falso
el último día se besan
gotas de entrañas, comida
de ratones los bancos, el papel,
las armas, el presidente, la negra
dentadura de la democracia,
se derrumba y vemos
al hombre al sol:
soñar es avanzar, si dos luchan
el mundo ya no existe, el agua
es vino, abrir puertas
al fantasma encadenado;

la muerte cambia
si de desnudan dos hombres
dispuestos a castrarse mutuamente,
enamorados de su semejanza,
el delirio, llevar un clavel
en la lápida, mierda abstracta,
flor inexistente,
canto vibrante al sol de soles,
piedra del tiempo, peldaño
sin edad, tú a mi lado, lates,
vuelas pequeño astro,

la muerte no existe
si dos árboles son tribu, flotan,
parpadean
(silencio: la muerte a regresado
a este poema),
mugido, grito
más fuerte que las ruinas,
lecho interminable, ruido oscuro,
de la boca, llama
todo arde y es humo,

no pasa nada,
vuelvo atrás,
los muertos están clavados
y no pueden volver a morir,
miran sin latidos
desde una vida que nunca fue suya,
no hay yo, despiértame:
cuerpo del mundo,
caigo, abro la mano,
despierto, al sueño de años
un vidrio de cemento, un árbol de agua
avanzan, retroceden, dan vueltas
y existen:


Ciudad de México, 6 de noviembre de 2009.

FIN SIN MUERTE (†)

Reescritura de Muerte sin fin de José Goróstiza



Vacío de mí, rodeado de células
de un demonio que me arrebata,
mintiendo también
en su multiplicación de luces,
mis huesos hechos añicos,
mis manos torpes al aire;
vacío de mí -triste- me veo
en esta imagen de la muerte
desplomándose con su máscara
de sonrisa de nube de sal.
La sangre toma la forma amarga
del silencio que sonríe
cuando estrangula, allí,
las gotas de sudor en la garganta
que se hincha, se enciende
por la dicha de una rotunda palabra
que deviene gritos de la humanidad.

Más que una garganta, más que una isla
que se llama Dios,
tímido y azul, de un solo ojo
mirando el mar fantasma
en que vivimos
- peces del tiempo último-
¡Sí, es agua! ¡Agua es su palabra!
agua es su reino prometido
que mana del cuerpo afiebrado
y de las heridas de la conciencia
¡agua alrededor!
¿Qué puede ser Dios—si no—un vaso de agua?
que refresca los arrebatos
y colma el azar
con el aire del pez que se desbanda
en medio de la médula del mundo
donde ocurre todo, sí;
el curso del agua, su instante de rocío
que nutre las uñas de las raíces
de las palabras que se esconden
entre el corazón y la garganta.
Y aún más -cuando el rencor
saturado de signos purulentos-
como una costra abierta,
perfora con alfileres el gozo
y convierte el agua en úlcera y tumor.
Todo acaba ahí, sí, el sueño
de mirarse a sí mismo
en plan de huida hacia un domingo
bajo flores blancas y rojas.
El ciclo del agua, su infinita marcha
que de su agotamiento extrae
¡hop!
un constante arrasar de su misma muerte,
no descansa, ni sueña
sólo se repite
fin sin muerte de una caprichosa finalidad
que cambia de rostro, mas no de voz,
¡paraíso en llamas, siempre en llamas!
llamas que consumen toda la fuerza
de la juventud hermosa y prohibida
para convertirla en sus propias alas,
vuelo indecible que se escapa como un grito
sobre la muerte helada y paralítica.
Temblor de la materia que no presume
su dolor y retumba en lenguaje,
exquisito, perfecto, como la noche
en que las células dejan de envenenarse
agrias a la orilla letal del silencio.
¡OJALÁ, OJALÁ!

Levanta la flor sus pétalos,
agua, de las estrellas
de olor tenue y rubor de jardín

«¡Yo, el cempasúchil, yo!»
«¿Yo? Casi treinta pétalos.»

Ay, el agua,
ay, Dios es el agua invisible.
En cada noche hay un árbol
con tez de sangre,
lo rodean cadáveres de perros
hambrientos y su luz es fría
como el picaflor.
Sabe a tierra que sabe
que la muerte son gotas
sabor a miel que caen
y no nace una flor.

[REPRESENTACIÓN]

Ay, un vaso de agua es Dios.

Traen algunos una sed de siglos,
desapacible, que perfora su pecho,
incendiándolo, ay, abriendo
úlceras de insomnio.
Más amor que sed; más que amor, buscan,
ante el fulgor de lo transparente.
¡Sed, sí, sed!
Mas no les basta el océano,
quieren, además, reflejo
-remedos de espuma-
quieren, además, un ojo,
para mirar el ojo que los mira.

Hay agua en lagos, charcas, estanques,
en la fisonomía, en las figuras,
en los caminos que duran el impulso
de su propia imagen borrándose,
en los jardines, en la lluvia.

El vaso de agua es el mismo
¿qué esconde en su silencio inhabitado,
sino esta triste claridad a ciegas?
Tenedlo ahí, sobre la mesa,
ante el mundo anestesiado y ególatra
que se devora a sí mismo contemplándose.
Hay algo en él, el instinto inaugural
de mitad vacío, mitad lleno,
su sobrio dibujo es su deseo
que se liquida.

La forma en sí misma no se colma.
¡Representación, nada más gentil narcótico
que puebla de sentido a los fantasmas!
ay, desde ahí, presume la materia
su transparencia fósil que envejece
por dentro milenio tras milenio.
El oxígeno está coagulado entre sus moléculas
como un sudor que se anticipó al musgo.

El vaso de agua es el momento justo
en que se transfigura más allá
de la rapiña del tacto,
la imagen es cruel
es sorda a los martillos y los escombros,
oye nacer el prurito de la teoría
cuando el agua toma forma
se bebe, sí, se bebe la voz
glacial y el pulso del desierto.

Pero el vaso
-a su vez-
cede a lo informe del agua
como presagio de cierto reposo;
se pueda sustraer del vaso
un instante, no más,
y se convierte en un atormentado
remolino de nubes que se repliegan
hacia la nada,
las estrellas se encogen, los seres se repliegan

-¡Ay, ojos, manos, lengua!-
himno natural de esbelto címbalo, sí, sí,
rayos sobre las íes
en la tiniebla de esta página;
ay, todo el horror de la belleza
que concierta toda la ansiedad del látigo
con un ruidoso insomnio enfurecido.
Sí, todo él, lenguaje audaz del agua,
yo ahogado –confuso- y mi garganta
sostiene la mueca de su agonía
porque el hombre descubre en su silencio
que su hermoso lenguaje jamás se le agota,
pues vive en la entumida noche submarina
el poeta pez que no se va ni regresa
y el pez poeta de este mar de dudas
deshacen su camino hacia las algas
con secretas pisadas sobre las especies.

Todo lo que anda o repta,
todo lo que vuela o nada, todo,
regresa a su origen fatal de eco,
se dan a un frenesí de muerte
ay, acumulan llanto para su vaso de agua.

-¡tú! ¡yo! ¡nosotros!- de repente
desnudos ante las estrellas
junto a los árboles en su follaje sin palabras,
adolescente y heroico la impúbera boca
comienza a decir poemas
hasta quedarnos inmóviles
ay, todo lo que recién nace
fulmina a la luz con su reflejo
ay, ciego de ti,
ay, ciegos mis ojos,
todo se consume
y se entrega a la delicia de su muerte
paso a paso, locos, los dos
devorándonos en mar, nube, sol, río
hasta que todo este enamorado semen
entra donde el sueño no duele,
donde nada está muriendo,
sobre las grandes aguas
el Espíritu de Dios nos habla
con un gemido más gemido aún que el gemido,
como si herido de amor - Él también!-
hubiese al fin saciado nuestra sed.
¡ALELUYA, ALELUYA!

¡Toc-Toc! ¿Quién es? Es la Estrella de la Mañana.

Desde mi mente insomne
la muerte y el amor me llaman,
vámonos, vayámonos al cielo.


Ciudad de México, 5 de noviembre de 2009.

PALITOS DE VENGANZA

Reescritura de Physical Graffiti de José Eugenio Sánchez


aunque estos tres son libros cortos
el menor de ellos tiene 150 páginas

espero no llegue el día
en que los árboles me pidan venganza

ya me imagino saliéndome del baño
siendo testigo de una penosa comedia:

mis manuscritos huyendo sobre el escritorio
el lápiz tiritando
esta R también
las hojas junto a la impresora junto a la botella vacía

y yo sobre esta cama donde se acostó adán
y se impregnó el polvo diacrónico de su cuerpo
en la mismísima cama donde el sol
fecundó a tantos faraones en tubos de ensayo

entiendo que cada cama es un país retráctil
para pasar la noche que es el mundo

no fue la estaca que dio en medio del espejo
ni fueron las miles de astillas
quizá un poco de mala puntería

no se culpe a estos árboles
de querer volarme la cabeza
no los detengan
sólo esperen que llegue el otoño
las catástrofes requieren exquisitez
vienen únicamente cuando se sienten amenazados
cuando el viento los ayuda a moverse
pareciera que hacer esto que hago ahora
escribir
tuviera que ver con su rabia

hablan de un profundo dolor
dicen que dios los abandonó
después de la manzana la serpiente
y el famoso jardín ese

quien fuera él para volver a darles voz
ojos amor
es decir permiso a equivocarse

mientras nosotros abajo arriba abajo
tenemos sed y preparamos nuestro cadalso
no damos la vida por otra vida
hemos matado ternuras enteras
hemos dinamitado corazones
volado puentes que unían las manos
de dos enamorados a lo lejos

tengo 29 años de minoría de edad
estos árboles siglos arañando estrellas
o devorando desprevenidos peces
o bebiendo el veneno carbónico

tienen carácter: han lanzado una cantidad
de frutas podridas a la pared
tienen originalidad: han arrojado nidos petrificados
rompiendo las ventanas

se enojan porque hay polvo y ácaros en los libros
y hablan de los cuidados que deben tener con los bonsais
: el mundo está preocupado de cualquier cosa
yo pienso hoy
que todo lo que es de madera
ahora jesucristo quiere pasárselo por el culo



Ciudad de México, 5 de noviembre de 2009.

miércoles 4 de noviembre de 2009

EL ROBO DE LA NOCHE

Reescritura de Vuelo México-Los Ángeles, Puerta 23 de mi amiga Estrella del Valle.



Aquí había un poema. Puedo jurarlo.
Hace tiempo estaba, digo
unos siglos antes de la imprenta.
Acaso nunca han perdido un poema
bajo la lluvia, en un armario,
en un bolso rodando por toda la ciudad.
Cuando niño los guardaba en frascos
y salía con ellos a correr por las calles
llenas de centavos y sonrisas de la suerte,
aunque debo admitir que todo lo perdido
tiene un lugar especial esta noche.

Necesitamos una caja fuerte
consígase una menos o más salvaje,
empiece con un par de horas de anticipación,
pues hoy vamos a aprender
a atrapar un poema.
Por eso necesitamos uno vivo
que incluso pueda sacar lágrimas,
pero no se preocupe, son lágrimas artificiales;
tómelo, mire, así. Fíjese en mi ejemplo,
en esta R.
Ándele, así. Ya está. Usted tiene un poema.

Señor lector,
no sé si usted lo sabe, pero
desde que perdí mi poema
he sido un ladrón
de los más insólitos caprichos.
Tiene tiempo que busco una palabra
dime; si te molesta ya no lo hago,
hoy no creo que necesite un poema,
ya, prefiero un chico lampiño que la literatura,
prefiero a los dioses del crepúsculo
que el crepúsculo de los dioses.
Los muchachos que bailan son los mejores
porque huelen a eternidad.

(Me gusta como llevas el ritmo
me gustaría que fueras mi poema)

Lectores y lectoras, con ustedes, la única,
la incomparable, reina de los feos,
su majestad: la poesía.

Tun. Tun. No llores.
No quería ser romántico.
Sólo estoy buscando un poema ¿sí?.
Nadie puede ayudarte
debes escribir en esta página
a la una, a
las dos y a
las...


- Poesía o muerte -

Ciudad de México, 4 de noviembre de 2009.

(Todo el día escribiendo)

YO LO VIVÍ

Reescritura de Cuando era hombre de mi querida amiga Ámbar Past en San Cristóbal de las Casas.



Cuando estaba muerto vivía en la Gran Tenochtitlán. En un lago secreto que había en una montaña también secreta, un lugar donde las estrellas caminan, pues los caminos los hace la niebla.

Ahora que soy un niño, cuando ando en el pueblo la gente me reta y me manda de regreso a casa.

Yo les contesto: - No tengo casa.
- ¿Y dónde vives? – me insulta con morbosidad.
- Estoy muerto, señor – le digo. Hace años.

Tengo un amigo que también estaba muerto y vivía en el río. No le gustaba hablar de eso, porque el río era muy chiquito. Yo tampoco menciono muchas cosas sobre mí.

- ¿Tortilla o refresco? – quiere saber la mujer esa.
Comer y dormir son cosas que no me gustan.
La boca y los ojos de los vivos no me caen bien.

- Pero ¿vas a la escuela? ¿Trabajas en el campo? ¿sabes leer y escribir?

*

- Pues, sí, desde que estoy muerto vivo por acá. Conozco a otros niños que también están muertos, a veces jugamos en la mitad de la calle pero como somos fantasmas casi no nos vemos ya.

Todos tenemos un mismo nombre, R, que es una manera en que la escritura se convierte en su dislocación. Yo lo viví.

Recorrí muchos libros y todos olían diferente y tenían otro sabor. Nunca permito que un lector llegue a preguntarme si de verdad existo o no y les dejo con su vergüenza en la boca.

- ¿Este poema está vivo o está muerto? – oí que una vez preguntaban. Cuando voy en la calle con los otros niños no miramos a nadie y nadie nos ve.

*

Me sorprende que personas grandes puedan ser tan tontas.

Algunos creen que existo y que yo mismo no me he dado cuenta.

- ¿De qué mundo eres? – me pregunta.

Cuando estaba muerto vi una luciérnaga atrapada en una ampolleta prehistórica. Colgaba del techo de un automóvil. Yo venía a este país.

*

Cuando estaba muerto pensé que la poesía era aire. Sólo quería volar para luego volverme nube.
¿Cuántos años debo permanecer dentro de este libro?



Ciudad de México, 4 de noviembre de 2009.

NOTAS PARA KORSAKOFF III (y final)


·
No quiero escribir un poema, sólo quiero verlo. Sin embargo para verlo lo debo escribir. Hace mal a la vanidad, debo acabar.
·
La escritura es la escritora de todo esto: se ha posesionado de todo lo que yo odiaba de mí. Me escribe y yo soy para ella una mera mano.
·
Todo aquí habla de allá, de otra cosa.
·
Olvidarse de todo es un modo de suicidio simultáneo: la vida se esfuma mientras más se vive. ¿Es una muerte que nace del sentido más revelador de la vida?. Los días pasan como las nubes, el cielo sigue intacto.
·
La catástrofe que significa todo esto es una forma de llegar a una meta, un origen de algo sumamente desconocido, sublime.
·
El poema se exhibe desnudo y su ostentación escandalosa es su miseria.
·
Escribo sobre un tema que no recuerdo, busco en mi mente detalles de las imágenes y sólo está la sensación de que algo falta. Hay huellas y marcas de lo que ya fue, no están en mí.
·
Me resulta ajeno incluso yo mismo. Lo contrario de estar muerto.
·
Escribí todo esto ya antes, pero ahora quiero verlo en mi mente. El papel hace lo suyo, el tiempo se llevó lo mío.
·
Alguien vigila todo esto, preguntarse quién es el que junta letras, las mira o las lee según una orden recibida.
·
Sacerdote del secreto total. Una ficción de mi amiga que me hace decir que si hay que elegir entre vida o muerte, ya es muerte.
·
Se es escritor por los errores cometidos. Las cualidades literarias están de más.
·
¿Cuánto podré avanzar escribiendo esta noche?
·
El sentido del humor es el sentido de la vida dice Kors. Líquidos en el cuerpo y el espíritu.
·
He descuidado todo lo que era importante. Las letras dan luz y sombra, un poema puede ser el sol o las tinieblas.
·
Que se escriba lo que nadie habría de escribir.
·
Que la estructura sustituya a la historia, que la historia sustituya a los personajes, que los personajes sustituyan las situaciones, que las situaciones sustituyan los significados, que los significados sustituyan su referente.
·
La distancia de esta ciudad consiste en lo urgente que hay entre su fundación y su destrucción.
·
Ciudad, lago, nube, águila, serpiente, cactus, lo que seas.
·
Ciudad que resplandece de noche. Bosques humanos invisibles.
·
También, ciudades cuyas ruinas son su único monumento.
·
Ciudad en ruinas, aunque del presente que significan doscientos años, creciendo día a día. País: color imaginario de un mapa.
·
Se oye el lápiz sobre el papel, se siente el viento al cambiar de página.
·

Mapa y poema son estruendo en forma de rectángulo, una expresión misteriosa de la redondez quebrada.
·
Dudo que el rectángulo no sea un cubo. La mirada de un ángel es el tiempo de una nota musical. Escucho el más alto silencio.
·
Abstracción. Imagen de la imagen de la imagen.
·
El humor y el horror se incluyen desbordados.
·
Escribir, dios mío, contra el tiempo. Todo se destruye a mi alrededor y a lo lejos hay un bosque y sobre él una aurora boreal. Es la entrada a mi fin. No dejo de pensar en eso. Está todo escrito.
·
La realidad es un llamado para dejarse llevar por lo que la escritura sueña despierta. Dentro de mí algo se va, pero algo también llega.
·
La vida humana teme a las convenciones. Los cobardes temen al qué dirán. La escritura es mi única libertad para que la idiotez del mundo no me entre por los ojos de la historia.
·
Me vigilo al soñar. Cazadores y recolectores salen a mirar mi cuerpo tendido en el bosque. Hay una irresponsabilidad caótica de figuras y sonido. Estás tú.
·
El deseo de que todo se destruya es la culpa por escribir. Ser ajeno a uno mismo hace bien.
·
La vida está destinada a continuar dentro de los libros: todo lo que es ya fue. El bosque está lleno de peligros. Palimpsesto destinado a una nueva vida.
·
Ver una historia a lo lejos que se trataba de uno mismo.
·
Ver a todos los que tienen que ver con esta historia, pero sepultados por palabras.
·
Sigo avanzando y mueren ideas y ganas de decir ciertas cosas. La rapidez de la escritura es como expresa su deseo.
·
Este libro exige nacer. Quiere dar a luz. O él o yo.
·
Notas, retazos. Parte de mi segunda trilogía de tres. Aniquilo el secreto al escribirlo. Un trozo de mi vida, es precisamente lo que quedará como desperdicio.
·
Escribir para Kors, un tanto atemorizado de que el huracán se lleve absolutamente todo y el polvo sepulte mi mente.
·
La mano es sangre, el papel es árbol, la tinta es océano. Todo lo que hay alrededor es vacío.
·
Me dejo tentar. Es de noche y nadie viene.
·
No me da miedo haberme equivocado. Era lo que había que hacer. Estoy solo y alguien me mira desde lejos. El delito es no querer ver.
·
Encerrado en mí mismo todo me fue imposible, puesto que escogí al más próximo de mis semejantes.
·
Reunir todas estas ideas, palabras, visiones como masas sonoras yuxtapuestas, confundidas en este borrador que es mi vida.
·
Esto no se termina, comienza. Tu silencio me hace hablar solo, me hace escribir este poema.
·
Mi enemigo soy yo y escribo todo lo que su soberbia me aterroriza.
·
Nada hay, sólo universo mental.
·
El caos es perfecto en su error y luz.
·
Escribo sobre nada, me escucho.
·
Escribo. Algo se oye en el caos.
·
Lentamente amanece: me siento enfermo. Todo está enfermo. La luz y la tiniebla en este preciso momento son lo mismo. Se escucha lo lejos que estás.
·
Escribir estas notas para todos ustedes, fantasmas. Les escribo porque no sabrán lo que quise decir debajo de estas palabras. Estoy en el momento de renacer o morir que son la misma cosa.
·
Creo que acabo. Escucho como mi vida se va borrándome de mi mente impidiéndome la ordinariez de ser feliz. Se cierran los ojos de sueño y sólo quiero oír el silencio luminoso. Kors, escribo con palabras que nunca lo fueron.


Ciudad de México, 4 noviembre de 2009, al amanecer.

(De Debajo de la Lengua, próximamente en Cuarto Propio)

martes 3 de noviembre de 2009

NOTAS PARA KORSAKOFF II

Estas notas son para Korsakoff, al menos eso siento ahora. Notas casi musicales de una composición de autor a modo de una buena o mala racha que se reitera como recurso literario.
·
Pienso y leo lo que voy escribiendo, anotaciones que podrían leerse u olvidarse en cualquier orden; textos que conforman este poema que a la vez conforma “El machote de mi vida” que a la vez conforma Traga que a la vez conforma Debajo de la Lengua que a la vez conforma La Arquitectura de la Mentalidad que a la vez conforma estalactitas de mí.
·
La ficción y la muerte son incompatibles. Pero aun: la ficción es lo que me ha tocado vivir para que la muerte crea ser un viaje hacia otro lado.
·
Hojear, ojear son lo indicado para contemplar el inicio del otoño de la vida que son los casi treinta años. Todo lo pasado fue imaginación o un mal poema.
·
Entre lo acumulado hasta aquí sólo hay repetición y equivocaciones, un modo de caos. La ciudad está serena y mi espíritu invadido por el viento que produce el paso de una hoja a la otra.
·
En el interior de esta casa todo es imaginario, los árboles, las calles, los autos, las nubes, todo lo que se mueve con ese viento.
·
Dudo sobre seguir escribiendo. Es intrascendental y eso me alienta a escribir hasta la eternidad.
·
No tomo en cuenta a mi voluntad. Renuncio a ella: me gusta algo sólo porque me gusta. Así vivo, atento al abandono de las cosas.
·
La mente produce ruidos al funcionar, es decir al pensar incluso en el sueño que es cuando las ideas tienen forma y color. No sé si exista el no pensar, de ser así la escritura es un llamado. Quiero decir: mi mente me da empleo. El pensamiento no piensa, la escritura no escribe. Está bien, se cree que se existe.
·
La música es un eructo del espíritu.
·
En la música de hoy sólo escucho repetición, que es comprobar la importancia de lo menos importante.
·
Me he propuesto rellenar mi futuro inmediato con estas palabras, y mejor si el tiempo da vuelta con todo.
·
¿Es contradictorio hacer algo para nada?. Sí y no. Entre ambas no hay distancia. El secreto es real sólo cuando alguien lo destruye.
·
La ficción de la escritura es una mano autómata manchando un papel con libre albedrío. Sus errores son aciertos y los aciertos los países en un mapa de un mundo paralelo, para leerlo.
·
El arte de mirar las letras, sin leerlas, es un pleno ejercicio reservado a los que odian la acumulación como yo. Un libro es leído cada vez que alguien lo arroje a la basura mental.
·
La exactitud es una forma de mala puntería en el blanco.
·
Alguien me dice: “Voy a cortarte el...”. Es una buena demostración de que nada sobra al escribir, ni siquiera eso.
·
No hay anécdotas, la escritura no se deja sorprender por la ordinariez de la vida.
·
¿Por qué no terminar acá y empezar de nuevo mañana?
·
No hay comienzo ni término. Se repite un mismo error y eso es estimulante. La imposibilidad de inventar se soluciona con la mirada.
·
La ficción hace secreto lo que era eterno. Lo demás es mera mala voluntad.
·
Las visiones del espíritu no importan hasta que el futuro arrase con todo lo que creíamos era posible. un huracán de poemas se llevó mi párpado izquierdo.
·
Obviamente: leo lo que escribo y veo que no hay nada más que palabras, un tanto de negligencia y un final que no tiene ganas de comenzar.


Ciudad de México, 3 noviembre de 2009.

(De Debajo de la Lengua, próximamente en Cuarto Propio)