miércoles 30 de diciembre de 2009

Discurso Premio Neruda



Santiago. La Chascona, 29 de diciembre de 2009.


*

Noviembre, 6, viernes. Ciudad de México.

Me amanecí. Escribo, escribo, escribo como un demente. Llevo tres días casi sin dormir. Apenas me hago el tiempo para comer algo y sigo escribiendo. Quiero y debo terminar el libro antes de mi cumpleaños. Hoy día no haré otra cosa más que escribir. ¿Me gusta esto? Creo que sí. En realidad no tengo tiempo ni para pensar si me gusta o no. Es un arrebato. Fascinación. Mi mente se deja transportar por Júpiter que se acerca lentamente. Llevo más de treinta páginas escritas al hilo en mi cuaderno. Se ve bonita la letra en estado de shock. Un paisaje de poemas. Me gusta como empieza uno de ellos: Vuelvo a escribir después de un largo tiempo. Me siento inseguro y no se me ocurre nada más que acotar los marcos de referencia hasta despojar al poema de un algo.


Noviembre, 7, sábado. Ciudad de México.

Hoy vienen Alma Karla y Alejandra para seguir organizando nuestro gran sueño de recorrer Latinoamérica en un bus repleto de poetas. Es un proyecto muy grande. Me emociona imaginarlo. Recorrer diecisiete países en poco más de tres meses no es cosa menor. Desde el norte de México, Tijuana, hasta el sur de Chile, la Isla Grande de Chiloé. Es la manera en que queremos celebrar los Bicentenarios, digo, celebrar los doscientos años de nuestras literaturas, porque los doscientos años de historia en realidad son para ponerse a llorar. ¿Le irá a importar a alguien nuestra Caravana Poética?. Me asusta que no podamos conseguir los auspicios y ayudas que necesitamos. Sería una gran decepción y una gran pena. Hay que trabajar con todo el corazón moviendo los sueños de la gente, permitiéndole soñar, creer en algo grande. Las chicas están involucradas cien por ciento, eso me da tranquilidad, pero nos faltan manos, va pasando el tiempo y necesitamos más ayuda.


Noviembre, 8, domingo. Ciudad de México.

Fuimos al cumpleaños de Ana, la mamá de Yaxkin. Estuvimos todos en familia. Me hacen sentir uno de ellos. Estoy contento. No imaginaba que tener una familia así podría ser tan bonito. Extraño a mi mamá y a mi hermana. Me gustaría que mi familia de allá y mi familia de acá fueran una. Una vez en casa me pongo a tipear todos los manuscritos. Yaxkin trabaja en su cuarto y yo en el mío. Es un domingo silencioso. Uno se acostumbra a trabajar con la soledad, hace bien para escribir y no tan bien para el alma.


Noviembre, 11, miércoles. Ciudad de México.

Me pasé otros tres días escribiendo. Estos vuelitos de inspiración tienen cierta regularidad. Tres días y luego resucito. Hago un break y veo las noticias, mala idea. Hoy fuimos a comprar nuestras nuevas herramientas para hacer los libros cartoneros: guillotina, engrapadoras, pinturas, brochas. Son nuevos juguetes y me gusta esa sensación de tener algo que quería y era necesario. Trabajaremos hasta tarde porque el viernes tenemos presentación de nuestras novedades de Santa Muerte en Casa del Poeta.


Noviembre, 14, sábado. Ciudad de México.

Fuimos a la lectura de Manuel de J. en Casa del Lago. Estuvo muy buena su lectura y puesta en escena. De ahí partimos a la fiesta kitsch que organizó Ainhoa. Me pinté la cara con lo que pillé y me envolví con un reboso multicolor meramente tradicional. Estuvo delirante de principio a fin. Me reservo los detalles, salvo la acotación de que un karaoke en una fiesta mexicana puede causar estragos, en especial si hay temas de José José, Gloria Trevi y Emanuel.


Noviembre, 16, lunes. Ciudad de México.

Estaba corrigiendo un poema que terminaba así: El alcohol es una oportunidad/ para ver todo el brillo del océano/ dentro de una botella/ y escuchar el verdadero rumor/ de la fiesta en una playa / que desaparece y se alimenta/ de la carne prohibida. Evidentemente inspirado en la parranda que aún hacía estragos en cuerpo y alma, y en mi hígado que es mi nuevo espíritu. Suena el teléfono. Yo prefiero no moverme demasiado y Yaxkin contesta. Viene a decirme que me llaman de la Fundación Neruda. ¿Ahora qué jugo di? me autopregunto. Me comunican que me dieron el Premio Neruda 2009. Pienso en las coincidencias afectivas. Hoy cumplo un año exacto de que me vine a México. Un año se demora la gente que te odiaba en quererte, pero sólo un día puede demorarse la gente que te quería en odiarte. Me imagino que desde mañana empezarán los saludos y las diatribas en Chile. Nadie es poeta en su tierra.


Noviembre, 19, jueves. Ciudad de México.

Otros tres días escribiendo en estado eufórico. He recibido cientos de saludos por Internet. Es rato todo esto. Abruma. Hoy apareció una suerte de entrevista editada en La Nación. La intención era buena, supongo, pero algunos datos erróneos enlodaron todo, es decir, no tengo dos ni tres ni más departamentos en Lastarria, y no tengo 30 años. Aún estoy en la crisis de los 29 y no voy a tolerar que me roben mi última semana de juventud. Tengo que ir a la aerolínea para ver lo de los pasajes para mi vuelta a Chile.


Noviembre, 20, viernes. Ciudad de México.

Fui al cumpleaños de Enzia. Era el más joven de los invitados, cosa que no me molestó en lo absoluto. Lo que me resultó curioso, gracioso y sintomático fue el hecho de haber sido presentado como el Premio Neruda 2009. “Hola, Premio Neruda 2009, ¿qué te vas a servir”, “oye, Premio Neruda 2009, tu vino chileno está bien padre”, “Está ocupado el baño, Premio Neruda 2009”. Fui solo pero estaban algunos amigos como Lumbreras, Fabre y María Rivera. Todo muy buena onda. Llegué a casa con una corona de princesa.


Noviembre, 24, martes. Ciudad de México.

Tres días más escribiendo, pero esta vez es la última: hoy termino el libro. Lo he revisado todo nuevamente, erratas, cortes de verso, orden, etc. Quise dejar para el final del libro una reescritura que hice de Ginsberg, una reescritura de su lista de deseos para el presiente Clinton. Mi versión chilensis. Se me ocurre mandarlo a varios medios de prensa en Internet para el día de la elección. Me gusta como va quedando:


Confiar en la ternura y el delirio como vías de expresión libres y

creativas. Terminar con el monopolio del amor que es puro

mercado y rating edulcorante para las telenovelas de clase.

Querer lo mejor para mi grupo, para tu grupo, para el grupo de

los peruanos, bolivianos, ecuatorianos, palestinos, tibetanos,

hermanos de mis hermanos, hermanos de mí.

Reducir radicalmente los ingresos del cobre para las Fuerzas Armadas;

reinvertir ese dinero. Los ex militares que son dueños de

universidades privadas podrían tomar cursos de ética, de arte y de literatura.


Incentivar con publicidad de calidad una dieta saludable y rica en

alimentos sanos y naturales. Alertar sobre los reales efectos del

consumo de carne y de grasas saturadas, pues aparte de ser un

desastre ecológico es un desastre alimenticio. Prohibir los

colorantes y preservantes como la Tartrazina y el Amarillo

Crepúsculo pues está confirmado que producen cáncer y están

en el 90% de lo que compramos en el supermercado.


Reforestar con especies nativas las zonas rurales y devolverles más

terrenos a las comunidades indígenas para que puedan sembrar

y cosechar libremente. No exterminarlos, no criminalizarlos

más. Un indígena siempre será el hermano mayor de un poeta.


Noviembre, 25, miércoles. Ciudad de México.

Hoy es mi cumpleaños. He entrado a la tercera década que es para mí la tercera edad. Vendrán mis amigos a celebrar el cumple, el premio, el año en México y el nuevo libro de Yaxkin que está hermoso. Hay muchas razones para estar feliz ¿Lo estoy?


Diciembre, 2, miércoles. Ciudad de México.

Después de una semana la celebración aún me tiene medio malito. Hoy se presenta el libro de Yaxkin en el Bellas Artes. Ojalá vayan los amigos. Mandar la presentación al letras.s5.


Diciembre, 10, jueves. Ciudad de México.

Estos últimos días han sido de trámites, comprar cosas, reuniones, ordenar papeles, hacer maletas, hablar con gente, todo a full. He revisado una y otra vez las pruebas del libro. Aproveché de despedirme de mis amigos poetas en la maratón que se hace cada fin de año en Casa del Poeta. Me siento muy a gusto con ellos. Les tengo gran estima. Me han recibido con cariño. Mañana nos vamos a Guadalajara pues el domingo en Cocula le entregan su premio Nandino a Yaxkin. El sábado lo pasaré con mis amigas poetas tapatías.


Diciembre, 7, lunes. Ciudad de México.

Hoy me he sentido mal todo el día. Tengo un dolor en el bajo abdomen y me da miedo de que sea apendicitis. Le digo a Yaxkin. Llegan Alma Karla, Alejandra y César para trabajar en la caravana pero el dolor sigue. Me llevan al médico. Una gastritis fuerte más un montón de cosas más. Me dan remedios, una dieta y le digo adiós al alcohol por un largo rato.


Diciembre, 14, lunes. Cielo sobre algún país de Latinoamérica.

Voy volando a Chile. Todos los trámites del embarque fueron rápidos, lo cual es bueno. Lo que no tanto es cuando me entregan ejemplares del Excélsior y de La Jornada, periódicos de México. El primero dice en titular: “Gana la derecha en Chile” y el segundo destaca la importancia de Marco y de su 20%. Me vengo pensando en que Chile quiere conservadurismo, blando o duro, pero conservadurismo tal cual. La gente quiere que le cierren los ojos y le abran la boca. Tengo rabia. Lo más probable es que la pesadilla que vi antes de irme a México ahora que voy llegando sea cada vez más real. Mejor pienso en eso cuando llegue a Chile. Me voy leyendo un tomo de la obra completa de Dalí.


Diciembre, 15, martes. Santiago.

En la escala técnica en Lima me encontré con Ainhoa que también viajaba a Chile. Recordamos la famosa fiesta kitsch y convenimos que las mejores fiestas del 2009 en Ciudad de México fueron en su casa y en la mía. Ya en Santiago nos quedamos esperando una de sus maletas que figura como desaparecida. Luego su familia me trae a casa y me reencuentro con la mía. De ahí a descansar.


Diciembre, 17, jueves. Santiago.

He hecho algunos trámites fomes. Ayer tuve una lectura en la Furia del Libro, excelente festival de las editoriales independientes que organiza Galo. Hoy fui a la inauguración del Congreso de las Lenguas Originarias en la USACH. Leyeron Huenún, Berenguer y Zurita, quien dijo algo tan hermoso que me quedó dando vueltas en la mente hasta ahora: “cada vez que se extingue una lengua se empobrece el universo”. Con Carmen fuimos al bello ritual mapuche en el patio y de ahí pasamos toda la tarde conversando como en los viejos tiempos, diez años atrás. Nos acordamos también de la fiesta de anoche en El Toro a la que me invitó Ammy. Estaban todas las chiquillas del lado oscuro de la fuerza: Lemebel, Casas, Sutherland y alguna que otra best seller de moda buscando amigos y no clientes, y alguna que otra carita de la farándula televisiva. Limamos ciertas asperezas y las uñas con estos escritores a los que conozco hace tantos años para hacer frente común a la larga noche que se le viene a Chile.


Diciembre, 23, miércoles. Santiago.

El sábado fuimos con Paula al matrimonio de Manuel y Sara. Muy bello y emotivo. En las calles la gente fascinada comprando y comprando. Le gusta el neoliberalismo, le gusta el mercado, le gustan las tarjetas de crédito. Quizá en el fondo de su corazón quieran de presidente a un empresario millonario. No lo entiendo. Hoy llega María Alzira y le mostraré algo de Bellavista y ya mañana en familia descansando hasta el lunes que llega Yaxkin y Manuel de J. Tengo que, entre otras cosas, ordenar mis apuntes y notas para el discurso de la premiación que es el martes. Estoy seguro que El Mercurio, La Tercera y Las Últimas Noticias guardarán silencio con respecto al premio y a mí. Es lo lógico. Días con vómitos y más sangre de la que quisiera ver.


Diciembre, 27, domingo. Santiago.

Me dicen Yaxkin y Manuel de J. que su vuelo tiene un retraso enorme y que quizá tengan que pasar la noche en Costa Rica. Sería más que lamentable que no pudieran llegar para la premiación. Angustia. Necesito imprimir y la impresora no funciona. Se me rompió una artesanía de greda peruana. Más angustia. Busco mis diarios de vida, agendas, libretas de notas y dibujos. Tengo todo desde el año 1993. Neurosis infantil y obsesión adolescente.


Diciembre, 29, martes. Santiago.

Los mexicanos llegaron a la hora. Hemos celebrado. Hoy fui a la editorial y el libro ya salió de la imprenta. Quedó hermoso. En un rato nos vamos a la premiación. En un rato estaré leyendo este texto. En un rato veré a mis amigos y amigas. Celebro estos diez años de poesía con el libro nuevo y con este Premio. No me queda más que dar las gracias a todos y todas por estar acá. La poesía me salvó la vida, la poesía me dio una nueva vida, la poesía es mi vida.

miércoles 23 de diciembre de 2009

viernes 11 de diciembre de 2009

Amigas y amigos: Bienvenid@s a la fiesta.

jueves 10 de diciembre de 2009

Por su trabajo como poeta:

Héctor Hernández recibe Premio Pablo Neruda

http://www.artes.uchile.cl/uchile.portal?_nfpb=true&_pageLabel=not&url=57834

El escritor y egresado del Doctorado en Filosofía mención Teoría del Arte recibe esta distinción que premia a los vates menores de cuarenta años. Además en esta entrevista nos entrega detalles de su nuevo trabajo "Debajo de la Lengua", que se editará a comienzos del año 2010.


En 1987 la Fundación Pablo Neruda decidió instituir un reconococimiento que destacara el trabajo de noveles poetas cuyos escritos aporten al desarrollo de esta área a nivel nacional. Cada año un selecto grupo de representantes de las letras nacionales y también de la fundación organizadora deliberan respecto a quien es la persona más idónea para recibir el premio. Este año, en la vigésimo segunda versión de la distinción el elegido fue el vate Héctor Hernández Montecinos, quien se adjudicó seis mil dólares, una medalla y un diploma, que le serán entregados el próximo 29 de diciembre en Santiago.

La decisión fue unánime según consignó el jurado que este 2009 estuvo compuesto por Waldo Rojas, designado por la Fundación Pablo Neruda; Matías Rafide, en representación de la Academia Chilena de la Lengua; Raúl Zurita por la Sociedad de Escritores de Chile y el director de la Fundación Pablo Neruda, Manuel Jofré, en calidad de Presidente del jurado. Los motivos de la decisión se explican "en razón de su profusa obra poética experimental y vanguardista, su aporte a la poesía y teoría chilena, y a la escritura nacional", según quedó consignado en el acta respectiva.

Desde México, lugar donde reside hace un año, el Doctor en Filosofía con mención en Teoría de Artes de la Universidad de Chile, comenta que "lo del premio fue bien sorpresivo. No me lo imaginaba, pues de algún modo mi trabajo poético está movido por varias fisuras con lo que se podría entender como el 'discurso oficial'. Más aún, el hecho de que este premio en especial está pensado para poetas que bordean los 40 años, y yo hace unos días acabo de cumplir 30". Además, Héctor Hernández agrega que "la verdad que nunca sentí mucha nostalgia por Chile en este tiempo que llevo afuera, pues salí muy triste y herido por varias cosas que pasan por la política, la cultura, lo emocional, el mercado, la abulia, etc. Entonces que se haya reconocido el esfuerzo que he puesto en estos diez años que llevo escribiendo me ha dado una bonita alegría, y sólo me confirma que nadie es poeta en su tierra", señaló.

Este reconocimiento lo traerá de regreso a Chile, para recibir las distinciones y de paso mostrar parte de su trabajo el próximo 29 de diciembre en La Chascona, residencia de Pablo Neruda en la capital. Sin embargo, su retorno concidirá con la edición de su segunda trilogía "Debajo de la lengua" que debería salir al mercado durante la primera semana del mes de enero del año 2010 bajo el alero de la editorial Cuarto Propio.



La primera semana del mes de enero del 2010 se realizará el lanzamiento del nuevo libro de Héctor Hernández, "Debajo de la Lengua".

Hernández define su trabajo desde el punto de la indeterminación de estilos. "Justamente una de las aristas de mi trabajo es su búsqueda por deslindarse de las definiciones, tanto del género poético como de cualquier otro. Hay recurrencias como el delirio, la proliferación, el rizoma, pero en términos generales, es una poesía que busca el ritmo mismo de la vida, de la ficción de una vida. He pensado la totalidad de lo que hago en tres trilogías, de las cuales llevo una y media. Cada una de ellas es absolutamente distinta, son tonos, voces, miradas que no se podrían filiar bajo una mirada poco atenta, incluso pueden resultar hasta antagónicas", sentenció.

Sobre su nueva publicación, el poeta nos adelanta que "es la segunda trilogía después de 'La Divina Revelación' que está publicando LOM en Chile. Esta nueva obra es un diálogo escritural con países en donde he estado algún tiempo, principalmente Perú, México y luego ya varios más. El libro aparece después de un momento en que no quería volver a escribir. Es una especie de resurrección, tiene un tono muy emotivo, muy íntimo. Es muy distinto a todo lo que he escrito hasta ahora", explicó.


Gabriela González, Periodista Facultad de Artes.
Jueves 10 de diciembre de 2009

domingo 6 de diciembre de 2009

LA BITÁCORA DE UN NAUFRAGIO


Presentación de Novela suvenir (Santa Muerte cartonera/ FONCA: Ciudad de México, 2009) de María Alzira Brum



Acaso no es la novela uno de los suvenires favoritos de la modernidad, acaso no es la novela un suvenir en las vitrinas de las librerías cool, acaso no es la novela un suvenir en los suplementos de cultura de la prensa, acaso no es la novela el suvenir ideal para matar el tiempo en los viajes. Sí y no. ¿Qué hay en la novela que puede resultar ser uno de los objetos más odiosos en el mercado cultural actual, pero al mismo tiempo una de las posibilidades más desestabilizadoras en cuanto a escritura literaria y ficción se refieren?

Como espacio de reciclaje de los más diversos deshechos culturales, la novela puede tensionar este carácter de objeto de moda hacia una zona menos próspera como lo puede llegar a ser la problematización de su propia constitución o la proliferación de fisuras textuales hasta desbaratarla de todas las expectativas del género que en un inicio le daban existencia. Si bien es cierto, no podemos negar el protagonismo económico de la novela actualmente en el mundillo literario, sí se puede intentar un desvío tanto en la propia escritura como en los soportes que la contienen o la descomprimen en otro lugar de circulación, menos glamoroso, menos rutilante y más complejo.

Existen varios ejemplos de estas apuestas en la novela latinoamericana contemporánea, que sin duda han inaugurado espacios híbridos entre el mercado y el margen, entre lo transnacional y lo íntimo, entre la diferencia sexual y el deseo. La novela no sólo se convierte en fetiche de una burguesía ficcional, sino también en reliquia de un proletariado imaginario al cual dejó de hablarle. La novela se hizo sedentaria y eso dio paso para que pudiera ser convertida en un suvenir del capitalismo literario.

Por esta razón, Novela suvenir de la brasileña María Alzira Brum pone en jaque varias de las consideraciones previas. Por un lado, la narración misma confiesa su emergencia dentro del contexto de una Beca de Residencia en un país ajeno, en este caso México, y más aun, inicialmente Veracruz y luego DF. De allí que no sólo se ofrezca una novela por encargo sino que además la desterritorialización de ese lugar de enunciación, pues ya que convierte la narración inmediatamente en una bitácora. Luego, este mapa invisible de un argumento que se vivirá en ‘real time’ está escrito directamente en una lengua extranjera para la autora. Entonces doblemente se ficcionalizan materiales fundamentales de una novela: lugar y lengua.

Ciertamente estos dos elementos irán tomando un rol singular en el transcurrir de este texto, pues ambas reclamarán desde el inicio un soporte que las desbarate como metarelatos fundaciones del género. Es decir, desde sus mismos propósitos hasta sus conclusiones adelantadas, todo lugar, partiendo por una Veracruz fuera de mapa, o mejor dicho, ubicada en un mapa mental donde el punto de llegada y el punto de partida son el mismo, se bifurca hacia un marco que la ciñe como signo. Cito:

Una particularidad de ese territorio es que allí las brújulas no funcionan. La posición del Sol y de otras estrellas, sobretodo de la Constelación del Colibrí, visible durante todo el año, ha sido hacia ya bien entrado el siglo XX la principal referencia para los viajeros.

Luego de (des)situar el lugar se (des)construye una genealogía, una historia de los cinco pueblos que dieron origen a esta ciudad del Dios Desconocido: Los Que Nunca, los Buitrones, los Colibríes, los Limaches y los Gobdas. Comunidades que parecieran responder a arquetipos del artista moderno. No pretendo contar la historia de la novela, pues no hay historia ni hay novela. Lo más parecido en cuanto a género es el de la crónica, pero tampoco hay crónica, o sí la hay, está mezclando las de la conquista con las del descubrimiento de cada día en la Residencia junto a los otros creadores becados.

Fragmentos de textos anteriores, fotografías, recuerdos, apuntes, dibujos, viñetas configuran este golem escritural, que haya su correspondencia en una edición cartonera, que convierte el desperdicio en un objeto de arte. No existen las coincidencias, los nómades se encuentran en algún punto, por lógica.

Sin más, esta performance de escritura que es Novela suvenir de María Alzira Brum propone un estatuto problemático a la novela dentro del mercado cultural e institucional como lo es en este caso. Abre una nueva forma de bitácora de un viaje que nunca se hizo porque nunca empezó ni nunca terminó. Juega con la ficción en un largo aliento que incluye territorios, cuerpos y discursos, pero sobre todo su capacidad de exterioridad llega a ser uno de los grandes logros que un relato de estas condiciones podría haber permitido. María Alzira Brum confirma con este libro ser una de las narradoras menos ortodoxas, más móviles, más problemáticas y con más herramientas tácticas para desarticular una novela y convertirla en otra novela que nunca se escribió.



Ciudad de México, 6 de diciembre de 2009.

jueves 3 de diciembre de 2009

UN MUNDO SOBRE LAS CONSTELACIONES



Sobre Los poemas que vi por un telescopio (Ciudad de México: Tierra Adentro, 2009) de Yaxkin Melchy


La poesía siegue siendo uno de esos grandes secretos a voces, su inminente carácter entre subterráneo y arte mayor quizá sea una de las razones por lo cual el mercado no ha insistido en apropiarse de ella, por más que intente apaciguar estéticas y comprar silencios literarios incentivando al miedo de manera desesperada, o intentando poner un valor a lo que pueda ser la escritura, que sin más se seguirá moviendo entre el ocio, la desesperación y la rebeldía.

No es extraño que este continente sea el que más poetas haya visto pasar desde el siglo recién pasado hasta ahora, pero sí lo es la profunda radicalidad en muchas de sus propuestas y el intransigente delirio de las operaciones textuales de dichas obras. Varias serían las causas posibles para explicar tal grado de experimentalidad, pero éstas mismas serían nuevas preguntas, porque a pesar de poder dar luces sobre el fenómeno generarían más interesantes tensiones que nos ayudaría a deslindar las nociones de tradición y centro, nacional y extranjero, institucional y marginal.

Estos preámbulos se me vienen a la mente para de algún modo poder explicar la conmoción y el desconcierto ante Los poemas que vi por un telescopio de Yaxkin Melchy, que sin lugar a dudas inaugura una sensibilidad e imaginario no visto en la poesía mexicana reciente y que abre con fuerza y claridad un puente simbólico con los más destacados escritores latinoamericanos de su generación, es decir, pienso en poetas nacidos a mediados de los 80 como el guatemalteco Wingston González, el boliviano Osdmar Filipovich, el colombiano Alexander Ríos, el poeta peruano Willni Dávalos, la poeta argentina Valeria Meiller, el chileno Camilo Herrera, entre tantos otros.

La poesía de Yaxkin Melchy encuentra en la musicalidad de la lengua un soporte para descargar una voz potente, diáfana, delirante y sobretodo anclada en un porvenir espacial escrito desde la primera noche estrellada de la humanidad hasta la de hoy, pues en Los poemas que vi por un telescopio cada palabra es un cuerpo celeste, y cada poema una constelación que cambia de forma como los ojos que la contemplan. Una escritura sin miedo, libre y nómade entre la ternura como gesto político y un inconfundible tono que congrega los altibajos de una época, de una escena, de sí mismo.

Los poemas que vi por un telescopio está dividido en tres partes. La primera es “IEU Inscripciones”, donde el poeta inicia su mirada al cielo poniendo sus pies en el barro que él mismo contempla confrontado su mundo personal con el fracaso y el miedo de una generación que optó por callarse y dormirse en un nicho funerario en vez de salir a quemar los poemas a las calles llenas de deseo, vida y aventura. Es más que un manifiesto y menos que una proclama, pues es un llamado de atención y de algún modo una venganza en contra de la complicidad de la abulia que prefiere la comodidad en vez del desacato, que se siente cómoda en una sociedad del bienestar en vez de reconocer y ver la catástrofe. Cito:

Me avergonzaron ustedes Reversificadores Radios con cabeza Me convirtieron en un programa de computadora y estoy teletipeando un manifiesto resultado del trayecto de una bala por el cerebro (20).

La segunda parte del libro es “C Los poemas que vi por un telescopio”. Aquí se comienza a construir un observatorio que mira hacia sí mismo, hacia una profunda tristeza, hacia una rabia contenida, hacia una soledad que convierte al autor en parte de una constelación que sólo él ve en la propia noche de su vida. Desde esta posición contempla tanto los componentes del ADN como las partículas suspendidas en la galaxia, y es en ese campo de visibilidad que los textos adquieren una fuerza sobrenatural y una expresividad que conmueve. Andrómeda le dicta poemas, le muestra imágenes, sueños del futuro, del siglo 30, visiones de un sueño colectivo de la humanidad. Los signos lingüísticos son signos celestes, y en cada poema es una constelación metafórica mayor. Cito:

Yo sólo quiero servir a los niños del futuro que me roerán los huesos escribiendo en las computadoras Yo soy este tipo que se cree un piano que florece Este tipo que se cree cometa (87)

Por último, “D Los sueños, los viajes” es la aventura visual más intensa, pues se dan lugar en este cielo tanto poemas como imágenes de estos poemas que recuerdan las escrituras antes de la escritura y que son el secreto de la primera humanidad mirando el cielo. Son sueños, son constelaciones hablándole al poeta. Son flashes de otra dimensión que ni siquiera llegamos a imaginar, es otra lengua, una lengua muerta del futuro, una lengua muerta el castellano pareciera decirnos Yaxkin Melchy, que sin lugar a dudas, es el poeta joven que más lejos ha llegado en su vuelo poético, en su caminata espacial sobre las estrellas que veremos en millones de años. Nunca el cielo había estado tan a la mano de un poeta que sin quererlo nos devuelve una esperanza, un sueño, una utopía allá en esas estrellas que somos nosotros mismos vistos desde la muerte.

Tanto Los poemas que vi por un telescopio, como sus libros y plaquetes anteriores son parte de una obra mayor, portentosa, desbordada, que es El Nuevo Mundo, que sólo el autor conoce en su totalidad aunque aún no la haya terminado de escribir, y eso es la poesía ver o soñar lo que nadie más intentará imaginar, hacer presente lo que no existe todavía y que más encima ese fantasma que es futuro nos hable directamente a la cara mediante un libro de poemas de un chico mexicano de 24 años.

Si Yaxkin Melchy no es un espía del año 2312, en realidad no sé cómo pudo escribir este libro y no puedo ni imaginarme todo lo que nos brindará en los siglos que le quedan en este mundo. Sólo sé que al final de Los poemas que vi por un telescopio nos cuenta un gran secreto, quizá el secreto mejor guardado para la humanidad: 0110110111010001101111.


Ciudad de México, 2 de diciembre de 2009.

martes 1 de diciembre de 2009

El Cadáver Exquisito de la Lengua (último)

VI


Es el tiempo en que te humillan y te sacan los zapatos y te tratan como
[a una perra
con el sonido de cosas que se buscan arrastrándose en el pasto
llevo el tósigo mortal de cien culebras debajo de mi lengua
tengo un manzano podrido adentro y sus raíces crecen desde siempre.

Cielo y tierra se confunden, vuelan bajo los aviones mientras
[observan con desdén la desidia humana
en la nevada tanta / se hizo noche / oscura la blancura
ya no hay deseos ni espectros.

La luna, perla gigante en vaso del tedio,
se muere, se revienta, la persiguen... nadie la alcanza
más tarde que temprano los pétalos se unen al amanecer
y la belleza no es bella, solo es una alegría común;
una parte de mis oídos, bebe café en compañía de la máscara del
[silencio
el chocolate no sabe hasta dónde llega su maldad.

Celebremos el otoño del mundo
que llegue el mediodía con un cántaro vivo
sin tumbas las lenguas son cadáver de iguales huesos;
nuestra historia es escrita por el ángel de luz, en una manera de epifanía,
un devaneo mudo sobre labis lapial
sale verso sin esfuerzo
porque este cielo es muy perverso.

Patria es un lugar tan lejano -exacto- construido por los ojos
y de repente una frase que no encaja en ningún lugar
o dibujar con el tufo la división de un epitafio:
El esplendor se derrumba y no encuentra respuesta,
pronto pronto, eso pasará pronto.

Yo, que debajo de la lengua tuve un universo migratorio y mil poemas; hoy solo lloro estrellas, debajo
[de las sábanas de este mi futuro negro,
como todo lo que nunca existió
navegando a través de bestias emplumadas.

Del ojo por su territorial sonrisa, abunda el caso. Yuxtaponer las
[miradas alrededor del eje temático si quisiera el impacto y su guiño
y un corredor penetrante me oteaba;
eres un robot y caminas en hectáreas de mandarinas
el imperio nacerá otra vez de esa estrella en ese lugar donde el loco
[mira a Sirio,
donde un círculo sea sólo una pregunta:
somos consumidos por el fuego y giramos alrededor de la noche.


Versos de: Victoria Guerrero (PER), Francisco Garamona (ARG), Lucy Chau (VEN), Manuel de J. Jiménez (MEX), Dira Martínez (VEN), Hernán Bravo Varela (MEX), Alma Karla Sandoval (MEX), Diego Tejada Gamboa (CHI); Jocelyn Pantoja (MEX), Andrea Cote Botero (COL), Guillermo Castellanos (COL), Dora Moro (MEX), Enrique Falcón (ESP), Alejandra Proaño (ECU), José Campollo (GUA), Mario Muñoz (CHI), Luis Alberto Bravo (ECU), Rocío Cerón (MEX), Alexander Ríos (COL), Sergio Alfsen (CHI), Rodolfo Häsler (CUB), Fabián Darío Mosquera (ECU), Pablo Bromo (GUA), Alonso Herrera (VEN), Eduardo Fariña (CHI), Virginica Lucas (URU), Inti García (MEX), Juan José Rodríguez (ECU), Esteban Zabib (CHI).